limpieza bucal

A pesar de que ir al dentista es una actividad tan común y necesaria, no para todos es agradable por situaciones personales específicas. 

Sin embargo, si existe un procedimiento odontológico que no representa ningún dolor o molestia es la limpieza dental. Además de ser beneficiosa para la salud bucodental, no supone ningún quebradero de cabeza.

¿De qué trata la limpieza bucal?

Conocida también como profilaxis dental, es un procedimiento que se encarga de limpiar a profundidad, eliminando el sarro y las manchas que se han ido quedando acumuladas sobre la superficie de los dientes y la línea de las encías.

La limpieza dental suele ser rápida, teniendo una duración máxima de 40 minutos, siendo apta para cualquier paciente.

¿Cómo se hace?

Vamos a explicarlo paso a paso:

  • Evaluar la superficie dental: Con ayuda del raspador o la lupa, el dentista empieza a buscar aquellas zonas más afectadas por los agentes infecciosos. De este modo, puede determinar cuales son sus puntos críticos y posteriormente trabajar sobre ellos.
  • Retirar el sarro y la placa bacteriana: Es el momento de eliminar lo acumulado. Para ello, se usa la cureta y un instrumento de tipo ultrasonidos. Una de las zonas donde más se presta atención es justamente debajo de las encías.
  • Adiós a las manchas: Con agua a presión y una solución especial con bicarbonato se realiza el aclarado de los dientes. De este modo, se eliminan las manchas causadas por el tabaco, bebidas y comidas.
  • Limpiar los dientes y las encías: Puede que el sarro ya se haya eliminado, pero aún falta por limpiar los dientes y las encías. En este punto, puede haber un poco de sangrado, aunque todo depende de la sensibilidad del paciente. Se hace con un cepillo especial e hilo dental.
  • Pulir los dientes: Con una pasta blanqueadora y flúor se pulen, quedando suaves y brillantes. Existen opciones para solucionar problemas, como las carillas dentales.

¿Cada cuánto se realiza?

Si bien cada paciente tiene necesidades específicas distintas, lo recomendable es hacerla como mínimo una vez al año, aunque los especialistas sugieren que, para garantizar mejores y mayores resultados, debería ser cada 6 meses.

Aún y cuando se tenga una adecuada rutina de higiene dental, la limpieza es necesaria y conveniente ya que permite acabar con el sarro y la placa que se esconde entre los dientes y las encías. En este artículo puedes ver algo más sobre las encías, sus partes y tipos.

El sarro, como es sabido por todos, son colonias enteras de bacterias que se adhieren a los dientes de manera tan fuerte que el cepillado no puede eliminarlo, haciendo necesario optar por tratamientos como la limpieza dental.

Razones para hacer la limpieza bucal

A pesar de que mantener una adecuada higiene dental es la principal razón para someterse a una limpieza dental, también puede ayudar a favorecer ciertas áreas.

  • Estética: Al eliminar el sarro, los dientes mejoran de manera considerable su aspecto, por lo que aparte de garantizar su salubridad, también lucen mejor.
  • Previenen caries: Una vez que se acabe con la placa y el sarro, los riesgos de la aparición de las caries se reducen considerablemente. Existen tipos de caries que pueden ser más fáciles de quitar.
  • Salud en general: El sarro es que es capaz de debilitar el sistema inmune, ya que las defensas del organismo lo consideran como un cuerpo extraño e intentar eliminarlo mediante diferentes medios, como la inflamación o sangrado de las encías.
  • Evitar pérdidas dentales: Cuando se acumula tanto sarro y placa bacteriana sobre la base de los dientes, empieza a debilitarse, trayendo consigo incluso pérdidas de piezas dentales. En este caso debemos ya realizar implantes dentales de calidad.